Introducción
En todas las culturas del mundo encontramos el instinto de la danza como la “primera expresión” para manifestar la alegría, el goce y la admiración por este vasto Universo. Cuando la danza trasciende lo físico, se transforma entonces en “arte para el deleite de todas las almas”. En India todas las formas de arte tienen un origen sagrado, encontrándose la música y la danza como las formas más altas de expresión para la experiencia interior del alma. La actitud del pueblo indio hacia el arte como una forma de expresar la “belleza interior” en el hombre, tiene una profunda conexión con la religión. Utilizando al máximo el cuerpo, la mente y las emociones como medios de comunicación, la expresión de la danza puede considerarse quizás, una de las formas de arte más desarrolladas en India.


Origen de la danza clásica

La invasión de los arios a India hace aproximadamente 4.000 años atrás, es considerada como un punto decisivo en la historia de dicho país. Los arios se asentaron y mezclaron con la gente local, sembrando las semillas de una nueva civilización. Esta civilización prosperó en todos los frentes, destacándose principalmente, la compilación de textos épicos y sagrados tales como los cuatro Vedas, Upanishads, Ramayana, Mahabharata, Puranas, etc., los cuales sirvieron como base para todas las corrientes de aprendizaje. Se cree que las sagradas escrituras de los cuatro Vedas (Sama, Yajur, Rig, y Atharva) fueron inspiración recibida del Ser Supremo en forma de divino conocimiento espiritual.
Elaboradas y elocuentes referencias sobre el arte de la danza también abundan en el Rig Veda, el cual fue compilado alrededor del 1.500 a.C., demostrando de esta manera que la danza fue una de las formas de arte más antiguas de India. Existen en verdad, numerosas evidencias que nos hablan de la existencia de la danza en la India en civilizaciones tales como la de Mohenjo-daro (previa a la invasión de los arios) que se calcula existió hace aproximadamente unos cinco mil años. Una de estas evidencias es una pequeña estatua de metal representando a una bailarina en pose de danza, encontrada en excavaciones realizadas en las ruinas de dicha civilización.
Con el paso del tiempo surgieron muchas formas de danza clásica incluyendo
Bharata Natyam, Kuchipudi, Kathakali, Mohini Attam, Kathak, Odissi y Manipuri, y también varios estilos de danzas folklóricas.


Origen mitológico de la danza clásica de la India
Hacia finales del Treta Yuga, o la edad de bronce, el hombre comienza a desobedecer las leyes de la naturaleza, tornándose egoísta, codicioso y ambicioso de poder. La miseria y el sufrimiento, establecieron entonces su reinado. Continuamente había conflictos entre los Devas (semidioses) y los Asuras (demonios). Entonces, todos los devas y sabios recurrieron a Brahma o aspecto creador de Dios, y le pidieron que encuentre la solución para terminar con este conflicto. Brahma entonces, se sumió en profunda meditación y por sus poderes de yoga recordó el completo contenido de los cuatro Vedas. Tomó entonces del Rig-Veda o libro de los himnos, los temas de recitación; del Sama-Veda o libro de las melodías, la música; del Yajur-Veda o libro de los sacrificios, abhinaya (arte de la expresión), y del Atharva-Veda o libro de los oficios espirituales y encantamientos, tomó bhava (emociones) y rasa (sentimientos), y así, de la esencia de todos los Vedas nació el Natya-Veda, abarcando su contenido todo lo relacionado con el drama, la danza, la música y otras artes afines, y poseyendo el mismo poder de los otros Vedas de “despertar en el alma la conciencia de su divinidad”.
Estos conocimientos fueron revelados por Brahma al rishi (sabio) Bharata Muni, quien inspirado por ellos compuso con la colaboración de un grupo de Apsaras y Gandharvas (bailarinas y músicos celestiales), el primer ballet-drama llamado Samudra Mathana.
Cuando el espectáculo estuvo listo, lo presentó ante el dios Shiva, quien habiendo quedado profundamente complacido, ordenó a uno de sus sirvientes, Tandu, que instruyera a Bharata en la forma Tandava (viril) de la danza divina. La diosa Parvati, esposa de Shiva, decidió también revelar al mundo otros secretos de este arte, enseñando la forma de danza Lasya (femenina) a Usha, hija de Bana, quien luego de su casamiento con Aniruddha, nieto de Krishna, fue a vivir a Dwarka, y allí ella enseñó ese estilo de baile a las jóvenes del lugar.
El rishi Bharata, habiendo recibido estos valiosos conocimientos, los compiló en un extenso y detallado tratado que se llamó Natya Shastra.


Natya Shastra
El Natya Shastra es un tratado sobre Arte Dramático (el término “Natya” se refiere al arte dramático). En la antigua India, la música y la danza eran una parte integral propia del drama. El drama en sí mismo era presentado en forma de danza. Entonces, Natya era una presentación homogénea de música, danza y drama.
El Natya Shastra fue escrito a comienzos de la era cristiana (entre 200 a.C. y 200 d.C.) y contiene 36 capítulos que tratan sobre drama, danza, música, puesta en escena, gramática, detalles de la técnica de los movimientos y gestos de la danza, atributos de los bailarines, declamación, estética y retórica. Este meticuloso trabajo, “sirvió de guía e inspiración para los diferentes estilos de danzas” y posteriores manuales especializados tales como el Abhinaya Darpana, Sangita Ratnakara, Dasarupa y otros. Todos estos escritos están redactados en sánscrito.
El capítulo cuarto del Natya Shastra está dedicado por entero al estudio de las Karanas y se llama
Tandava Lakshana. Este capítulo contiene la descripción y forma técnica de ejecución de las 108 Karanas.


Karanas
Una karana es definida como una “unidad de danza” formada por la coordinación de posturas, poses, gestos de las manos, y movimientos de piernas y pies. La karana está compuesta por tres elementos esenciales: sthanaka, chari y nritta hasta. Sthanaka, son las distintas formas de pararse y de armar las posturas con precisión; chari, son los movimientos de las piernas y los pies, y nritta hasta, son los gestos realizados con las manos (mudras) sólo con un fin decorativo.
Las 108 karanas se encuentran representadas en esculturas ricamente ornamentadas en algunos de los templos de Tamil Nadu (sur de India), especialmente en el Nataraja Temple de Chidambaram y en el Brihadeswara Temple en Tanjavur.
Las karanas representan un elemento fundamental para la danza clásica, siendo la base y fuente de inspiración de todos los estilos clásicos de danza existentes en India, como también del yoga, las artes marciales y el trabajo pre-expresivo del actor.

1) Karanas


Los templos y la danza
En India, la danza clásica es considerada un “arte sagrado” el cual ha sido cuidado y preservado en dicho país, por más de 2.000 años. El arte en la antigua India, pudo quizás haber sido mencionado como “Arte de los Templos”, no porque fuera necesariamente parte de los mismos, sino porque su principal aspiración siempre fue la perfección de la identificación espiritual. Basándose en el simbolismo espiritual de la existencia de Dios como “el artista supremo”, los templos han sido también, sede de aprendizaje. Ellos servían como centros comunitarios, instituciones, lugares de adoración, teatros para el entretenimiento de la comunidad y lugares para descansar. Casi todas las actividades se centraban a su alrededor. Los templos no sólo sirvieron como medios de comunicación entre “Dios y el hombre”, sino también un lugar para el vínculo entre el “hombre y el hombre”.
Las celebraciones y los rituales realizados en los templos proporcionaban alegría y disfrute, siendo “la danza y la música” parte de los mismos. El lugar para la representación de estas artes refinadas dentro del templo, era conocido como “Koothambalam”.
La danza y la música eran consideradas “ofrendas muy propicias para dedicar a la Divinidad”, formando así, una parte fundamental en los rituales y ceremonias de adoración al Ser Supremo. Con este propósito, nació en la India el sistema de “devadasis” o “servidoras de Dios”, que llegó a adquirir gran importancia, tanto en su aspecto religioso como en el artístico. Ellas fueron también, quienes de alguna manera contribuyeron a la preservación de las danzas a través de los siglos.

1) Nataraja Temple en Chidambaram



Devadasis
Las devadasis eran las “sacerdotisas danzarinas” que consagraban su vida a la adoración de la deidad de un templo, cuyas principales obligaciones consistían en bailar y cantar en su honor. Ellas prestaban sus servicios en templos de diversas regiones de India, y en cada uno de estos lugares se las designaba con nombres específicos. En el sur de India en general eran llamadas devadasis. También estaban las rajadasis quienes bailaban en las cortes de los reyes, y las alankaradasis que bailaban únicamente en las bodas.
Tenían conocimiento no sólo sobre danza, sino también sobre pintura, música, poesía y arte dramático. Recibían un adiestramiento que llevaba años, en el que aprendían a moverse con la mayor perfección y exquisitez, y, además de ser conducidas a alcanzar el virtuosismo artístico, también recibían de sus maestros una serie de conocimientos espirituales. Sus danzas eran poesía pura, narraban mitos y epopeyas de héroes y dioses de épocas remotas, y, paralelamente, también instruían, ya que el comportamiento de los héroes legendarios servía como modelo de conducta, el cual estaba en consonancia con el dharma (“ley universal de la naturaleza” o “ley natural”). De esta manera, las sacerdotisas danzarinas se convirtieron en “mensajeras” entre el cielo y la tierra.


La danza clásica en la actualidad
La danza clásica atravesó un período sombrío que se acentuó a comienzos del siglo XX y estuvo a punto de desaparecer debido al desprestigio que la dominación extranjera imprimía sobre las “tradiciones culturales autóctonas”, logrando que los mismos indios comenzaran a perder interés en dicho arte.
Recién en los años treinta, la danza clásica comienza a revivir y cobrar brillo gracias a los pioneros esfuerzos de E. Krishna Iyer, Rukmini Devi Arundale, Vallathol, Madame Menaka, Uday Shankar (hermano del prestigioso sitarista Ravi Shankar) y Rabindranath Tagore entre otros, quienes trabajaron en pos de recuperar la importancia de la tradición no sólo en el campo de la danza, sino también sobre las artes en general, creando escuelas y centros de formación en distintas ciudades de India, de entre los cuales cabe destacar a Kalakshetra, escuela fundada por Rukmini Devi en el año 1936.
En la actualidad, la danza es una de las formas artísticas que goza de más popularidad en toda la India, convirtiéndose en una de las principales atracciones que esta maravillosa cultura tiene para ofrecer al mundo.


1) Rukmini Devi enseñando abhinaya en Kalakshetra - 2) Rabindranath Tagore, premio Nobel de Literatura (1913) y fundador de la Universidad Visva Bharati en Shantiniketan 3) Rukmini Devi Arundale 4) Uday Shankar - 5) Uday Shankar en una clase al aire libre en su escuela de Almora